domingo, 8 de octubre de 2023

Secretos sepultados


 En el año 2000, en un pueblo pequeño a orillas de un río, las leyendas de brujas resonaban entre sus calles. Un grupo de ocho jóvenes, después de salir de la iglesia en una noche neblinosa, se vio tentado por la adrenalina y la curiosidad al pasar junto al antiguo cementerio durante su camino de regreso a casa.


Eran las 9 de la noche cuando, sin tener la intención inicial de ingresar al camposanto, la sugerencia de explorar el lugar oscuro surgió entre risas y desafíos juveniles. La tecnología apenas se asomaba en sus vidas, y la señal de sus móviles desapareció al sumergirse en la penumbra del cementerio. Entre lápidas que parecían cobrar vida, la oscuridad se intensificaba, pero la excitación los impulsó a seguir adelante.


La inesperada aventura tomó un giro macabro cuando uno de ellos, en busca de mejores vistas, trepó al techo de una tumba. La estructura cedió, cayendo sobre madera y huesos, desatando una escena perturbadora. Al salir de entre los escombros, se encontraron con una macabra exhibición: los huesos rodeados por velas y un altar con fotos antiguas.


La atmósfera se volvió mística y la inquietud creció al escuchar una voz que los llamaba. Al voltear, se toparon con la figura de una anciana jorobada, cuya mano huesuda los instaba a acercarse. Con el corazón latiendo con frenesí, corrieron para salir del cementerio, dejando atrás la figura que se disolvía en las sombras.


Hasta el día de hoy, los jóvenes no pueden explicar quién era esa figura, qué buscaba o qué oscuros secretos guardaba el antiguo cementerio. La promesa silenciosa entre ellos fue evitar ese lugar para siempre, pero la memoria de esa noche persiste, envuelta en el misterio que yace en las orillas del río embrujado.